Todo lo que debes saber sobre el impuesto de plusvalía municipal

El impuesto de plusvalía actúa sobre el valor de terrenos de naturaleza urbana, y es un tribuno que reporta importantes beneficios a los ayuntamientos, llegando a alcanzar la nada desdeñable cifra de 2000 millones.

Grava la venta o la donación de un inmueble. Por ejemplo, poniendo el caso de residir en Zaragoza, y de vender allí un piso, la parte vendedora tendrá que ver de qué manera le afecta la plusvalía municipal Zaragoza.

Claves del impuesto

¿A quién afecta?

En el caso de que se haga un traspaso de un inmueble, la parte vendedora tendrá que ocuparse de hacer frente al impuesto. Ahora bien, si estuviéramos hablando de donaciones, entonces el beneficiario tendrá que abonarlo.

También puede darse el caso de que un individuo o individuos herede un inmueble: en este caso, al ser una herencia, también habrá que pagar dicho impuesto.

¿Cómo se calcula?

Calcular el impuesto no es nada fácil, por lo que vale la pena consultar a algún experto por si se nos presenta alguna duda.

Se debe considerar el valor del terreno por metro cuadrado (esta información aparecerá en el IBI) además del número de años que la vivienda ha estado en propiedad.

A todo esto, se le debe aplicar la base imponible, que será el resultado de aplicar el coeficiente de incremento al valor catastral (este porcentaje irá variando de manera anual).

Además, esta base también vendrá marcada por un tipo impositivo que dependerá de la ordenanza municipal. En cualquier caso, este tipo no puede ser superior a un 30% en ninguna situación.

¿En cuánto tiempo se debe de pagar?

El tributo debería de ser abonado en un plazo de 30 días hábiles desde que se vende el inmueble (si se tratase de una herencia, entonces habría un tiempo de 6 meses).

Para saber todo lo relacionado con este impuesto, habrá que acudir al ayuntamiento del municipio en el que la casa está registrada.

La polémica que está generando el impuesto de plusvalía

El problema de este impuesto es que se aplicará, tanto como si se consigue un beneficio, como si no.

En la época anterior al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la gran mayoría de las ventas de inmuebles generaban plusvalías, por lo que no había problema en pagar dicho impuesto. No obstante, teniendo en cuenta que ahora se venden los inmuebles a un precio menor del que se compraron, si encima hay que tributar, no siempre sale rentable…

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