Robots que piensan y se comportan como hormigas

Una sola hormiga no hace todo el trabajo. Es excesivamente frágil y pequeña. Sin embargo, una caterva es capaz de realizar hazañas maravillosas. Las hormigas construyen enormes estructuras, mueven alimentos u objetos más pesados y más grandes que ellas y superan obstáculos.

Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana desarrollaron unos robots con quienes ocurre exactamente igual. Se inspiraron en las destrezas cooperativas de estos insectos en su hábitat y estudiaron cómo llevan a cabo complejas maniobras con las que resuelven sus problemas y completan difíciles tares.

¿Qué son los Tribots?

Estos diminutos robots de sólo 10 gramos de peso se bautizaron como Tribots por la división de su cuerpo (tres fragmentos).

Logran adoptar diversos roles en función de las faenas a cumplir y se comunican entre sí con un particular código.  Por ejemplo pueden ser el líder y coordinar el trabajo de otros robots. Aquel que se aísle o pierda del grupo adoptará automáticamente el lugar de un explorador y  alertará al resto sobre un obstáculo que encuentre en el camino.

Los Tribots se desplazan libremente en cualquier dirección, realizan movimientos precisos e imitan la manera cómo se conducen las hormigas. Recordemos que tienen mucha fuerza e inteligencia y como una colonia, adoptan conductas que las libran de cualquier peligro.

Su comportamiento y movimientos están estimulados por las hormigas Odontomachus, conocidas como hormigas de mandíbula trampa porque abren la boca en un ángulo de 180 grados. Las mandíbulas sirven para otras tareas como construir el nido y cuidar de las larvas.

“Normalmente estos insectos caminan, pero para huir de sus depredadores abren y cierran sus mandíbulas simulando un resorte”, declara uno de los investigadores del proyecto.

Los Tribots así como las hormigas realizan grandes distancias horizontal o verticalmente, se arrastran y se mueven hasta de cinco formas distintas por los actuadores que le fueron adaptados en base a aleaciones de metal provistos de “memoria” que alteran su forma cuando reciben una corriente eléctrica. Pueden caminar con pasos diferentes de acuerdo al terreno por donde se mueven. Y proteger a sus compañeros.

Lo más sobresaliente es que son muy sencillos y económicos de construir. Lleva poco tiempo de ensamblaje, hecho a partir de aparatos modulares y su placa base puede elaborarse en una extensión plana y encogerse para lograr el aspecto tridimensional del robot.

Esto proporcionaría que en condiciones de emergencia, por ejemplo, los pequeños robots se pudieran desplegar en numerosas cantidades y trabajar en conjunto para localizar personas en peligro, hasta en lugares que cuenten con localizador GPS; mueven objetos y todo esto debido a su capacidad para comunicarse entre sí empleando sencillamente pulsos de luz infrarroja.

En caso de que alguno fallara, el éxito estaría garantizado por el número de robots inmersos en la misión confiada.

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