¿Hasta qué punto es peligroso usar FaceApp?

FaceApp, la app usada para añadir filtros a los rostros de una fotografía acaba de resurgir. Recientemente se ha visto cómo las personas cambian de sexo, envejecen, rejuvenecen sus rostros mediante efectos muy realistas y técnicas de ilustración.

Esta aplicación lleva tiempo disponible en iOS y Android, sin embargo se ha extendido de manera viral gracias a las fotos que un sinnúmero de usuarios han compartido en sus redes sociales. Pero con la misma prontitud surgen ciertas dudas sobre el uso de la famosa app fundada por un ruso y su política de privacidad.

FaceApp maneja una herramienta llamada GAN (redes generativas antagónicas) la cual permite a un algoritmo trasladar características de un modelo a otro de forma objetiva y real. Después de detectar un rostro en la fotografía, aplica particularidades en las personas en este caso como ancianas con pelo canoso, manchas en la piel y arrugas en la cara.

La metamorfosis se lleva a cabo en un servidor remoto más no en el teléfono, solamente debes acceder en la app las fotos del móvil.

Pero la forma en que esta solicita y usa los permisos o iOS aprueba la entrada al carrete de fotos no se conocen, así como las condiciones de uso y los términos. Situación que preocupa a muchos seguidores en la red; incluso en Estados Unidos el partido demócrata por ejemplo, pidió a sus políticos que no usen la aplicación, por temor a que las fotos de sus teléfonos terminen en un servidor ruso.

Durante los primeros días de hacerse viral, analistas de seguridad señalaron que podría estar subiendo a los servidores el carrete fotográfico del usuario, afortunadamente no es cierto. FaceApp envía únicamente la foto elegida.

En iOS los clientes se inquietaron al descubrir que a pesar de negar el acceso al carrete fotográfico, aún se escogían fotos para la aplicación; característica introducida por Apple en iOS hace tiempo para aprovecharla sin necesidad de manejar todas las fotos.

FaceApp procesa las fotografías en servidores como Google y Amazon. Tal como informara su desarrollador Yaroslav Goncharov, en dos días las  descartan. “No se vende a nadie información de los usuarios”, dice. Victoriano Izquierdo fundador de Graphext, compañía dedicada a la clasificación y análisis de datos manifiesta que estos se valoran sin importar el costo.

Para usar el servicio no requiere registrarse. El negocio es aplicar la versión sin restricciones a cambio de un pago único de 40 euros o una suscripción mensual de 4 euros y el algoritmo aprovechará las fotos de rostros humanos.

No es extraño que por su funcionalidad traslade datos personales reales e íntimos a los servidores y cuando acostumbramos a navegar por webs sepan más de nosotros de lo que pensamos.

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