El Covid-19 y la importancia de su prevención en los colegios

El mundo se ha visto estremecido nuevamente por la aparición de un nuevo virus mortal que amenaza con quebrantar la tranquilidad del ser humano, modificando su estilo de vida acostumbrado y obligándolo a cambiar radicalmente su rutina cotidiana, adoptando prácticas más conservadoras que permitan resguardan su integridad física y de alguna manera aportar un grano de arena en la lucha contra esta afección.

El Covid-19 fue descubierto desde finales del año pasado en Wuhan, China, y una vez entrado en el nuevo calendario fue extendiéndose a prácticamente todas las latitudes del mundo, por lo cual, es considerado como una pandemia, provocando graves riesgos para la salud en quienes lo padecen.

En cuanto a su manera de actuar en el organismo, este se comporta como una gripe o resfriado común, causando tos seca, sensación de fatiga constante, insuficiencia respiratoria y fiebre como síntomas más comunes, además en algunos casos también pueden presentarse ardor en la garganta, diarrea y pérdida del sentido del gusto u olfato.

El Covid-19 es una patología derivada por una nueva cepa de coronavirus, el cual es asociado a la misma familia del síndrome respiratorio agudo severo, mejor conocido como SARS y a varios tipos de resfriado común.

La gravedad del brote de esta enfermedad ha sido tal, que se ha declarado emergencia de salud pública de importancia internacional, debido a la rápida propagación del virus, a pesar de esto, la información que se sabe hasta ahora resulta ser insuficiente para lograr su rápida desaparición del planeta.

Lo que sí es bien sabido es que su transmisión se debe al contacto directo con las gotas de la respiración procedentes de una persona infectada al toser y estornudar, del mismo modo, las personas pueden contagiarse al tocar superficies contaminadas y después tocarse la cara.

Mientras la enfermedad continúe expandiéndose hacia más partes del mundo, es necesario y fundamental que las comunidades adopten medidas para prevenir y reducir su transmisión, minimizar la repercusión del brote y tomar las recomendaciones de control sanitario que permitan mantener al virus alejado de nuestro organismo y de nuestro entorno familiar.

La acción de activar una cuarentena en casi todos los territorios infectados ha sido una manera de controlar y minimizar los impactos del virus, manteniendo a las personas resguardadas en sus hogares, permitiéndoles salir principalmente para realizar el suministro de alimentos necesarios y a través de medidas de seguridad como el uso de tapabocas y mantener una distancia de hasta un metro con las demás personas.

Esta medida ha sido una de las maneras más efectivas para evitar el acelerado aumento de contagios a nivel mundial, teniendo en cuenta que hasta la fecha no existen ningún tipo de medicamentos o vacunas que garanticen fiabilidad para curar la enfermedad.

De igual manera, es importante conocer que las superficies contaminadas con la patología se pueden limpiar de forma sencilla con desinfectantes domésticos comunes que eliminaran al virus de estos sitios.

Así mismo, una serie de estudios han comprobado que el virus es capaz de sobrevivir hasta por lapsos de 72 horas en superficies de plástico y acero inoxidable, no más de 4 horas en espacios de cobre y un día en superficies de cartón. Sin dejar de lado el lavado oportuno y constante de las manos con desinfectantes a base de alcohol o incluso con agua y jabón, y evitar tocarse los ojos, nariz y boca.

Otro aspecto fundamental en este contexto es la protección de los niños y jóvenes que hacen vida en los distintos centros educativos, siendo necesario tomar precauciones acordes para disminuir la curva ascendente del virus y prevenir la potencial propagación en los entornos escolares.

Seguir a cabalidad de un conjunto de medidas básicas contribuirá a que tanto estudiantes, maestros y los miembros del personal estén a salvo en las instituciones y aporten una ayuda para frenar la transmisión de la enfermedad.

Una innovación que ha llegado para complementar la seguridad en centros educativos son las mamparas para pupitre, las cuales son colocas en los pupitres de los estudiantes y el escritorio del profesor, sirviendo como una excelente protección y forma de mantener la distancia entre estudiantes, evitando que puedan tener algún tipo de contacto entre sí, reduciendo considerablemente el riesgo de infección de cualquier virus o bacteria presente en el aula.

Estas protecciones están hechas en base a metacrilato covid, y son muy fáciles de poner, teniendo solamente que colocar los soportes o colgarlas en función de la opción preferida, tienen muy buena estabilidad, y lo más importante debido la situación actual, es que permiten la separación de espacios entre uno y otro estudiante.

Fabricados con Plexiglass transparente de 4 mm. de grosor, lo cual no impide en lo absoluto la visión a través de él. Del mismo modo, al ser más ligero que la mayoría de los cristales pesados no solo su colocación se facilita, sino también su transporte al necesitar su reubicación de un salón a otro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *