El conflicto de la tecnología para los bebés

Que el mundo de la tecnología ha calado hondo en la sociedad es algo que no se puede poner en duda a día de hoy. Y lo hace hecho no solo en todos los ámbitos que nos podamos imaginar sino también en cualquier franja de edades. Una prueba de ello es que de un tiempo a esta parte se ha disparado la venta de dispositivos que vigilan a los bebés mediante una cámara. Un gadget que si bien es cierto puede alertarnos de algún comportamiento anormal del más pequeño de la casa, no es menos cierto que puede crear una falsa sensación de alarma que es la que más preocupa a los médicos de urgencias.

El problema de las falsas alarmas

El problema viene sobre todo en aquellos padres y madres que son primerizos. Y es que, como es normal, tratan por todos los medios de proteger a su recién nacido. Para ello, están más tiempo del que sería recomendable pendiente de lo que sucede a través del monitor. Es por ello por lo que en no pocas ocasiones pueden ver comportamiento que se interpretan como signos de enfermedad o dolencia.

Un movimiento extraño, una respiración un poco más acusada de lo normal, una tos o un estornudo son motivo más que suficiente para que esta familia se plante en urgencias. ¿Cuál es el problema? Que en el 95% de los casos no son más que falsas alarmas que no hacen otra cosa que colapsar dichas urgencias evitando que se traten aquellos casos que revisten una mayor gravedad.

Esta situación ya ha sido advertida por los médicos competentes, los cuales, aseguran que a pesar de que estos dispositivos son de gran ayuda, no es menos cierto que pueden ser un problema tanto para ellos como para los propios padres que lo ven.

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