David, el padre que quiere hacerse  millonario jugando al Fortnite

Los padres influidos por los e-sports, alientan a sus hijos a dejar los estudios para dedicarse a disputar con otros jugadores distintas competiciones por el mundo entero. Ese es el caso de David Herzog quien sacó del instituto a su hijo Jordan cuando este tenía 15 años e invirtió aproximadamente €30.000 euros en uno de los mejores equipos de informática para que se dedicara al juego.

Una rutina diaria que le ha reportado ganancias, aunque no suficientes. A las 12 del mediodía y cuando suena el despertador, se sienta frente al ordenador hasta las 14:00 horas para realizar cursillos online con los que pretende  suplantar la escolarización vivencial.

Al culminar pasea a su perro; practica durante una hora con un juego como una especie de calentamiento, para después comenzar a participar en partidas y torneos profesionales los cuales que se extienden hasta 14 horas. Una vez que concluye con Fortnite se va a descansar hasta el día siguiente.

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Jordan come frente a la pantalla, permaneciendo en una silla mientras la familia, su hermana, el padre y su nueva esposa, saborean juntos la cena en el comedor y se distraen viendo la televisión.

El joven no tiene amigos, se relaciona únicamente con chicos que también compiten a través del ordenador. De hecho, explicó en una entrevista que «Los amigos van y vienen. El juego puede ser mi carrera y todo mi futuro«.

El encierro de Jordan no fue su idea. Su padre en los últimos años le ha planeado y diseñado su vida celosamente; como si se tratara de un deportista de alta competencia y lo ha alejado de influencias y distracciones externas.

David reconoce ser consciente de la situación e incluso justifica que su hijo se pierda «las reuniones sociales que la gente disfruta» porque «él está en un momento que deben aprovechar»; pues su objetivo es «ganar dinero suficiente para no trabajar durante gran parte de su vida». Y el adolescente lo ratifica.

Por lo pronto, el padre y quien dice que “lo crió para esto», anhela convertir a su hijo Jordan en una estrella multimillonaria tras lograr él mismo unos ingresos substanciosos con la compraventa de productos en Ebay. El progenitor de 49 años se queja de que «la gente cree que como se trata de videojuegos es abuso infantil«.

A  pesar del esfuerzo, al parecer la inversión de David para hacer de su hijo un multimillonario no está dando resultados. El año pasado desde que Jordan se enclaustró en el Fortnite, ha duplicado su inversión obteniendo ingresos de €60.000 euros por las diversas competiciones. Pero aún está lejos de los primeros puestos del ranking de Fortnite que le permitirán cumplir su meta de «no volver a trabajar» por el resto de su vida.

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